Una ruta poderosa para alcanzar grandes metas


No lo olvide: la clave es ser fieles a Dios  2 Corintios 9:6. Él nos concederá aquello que anhelamos y que sabe, necesitamos.


Fernando Alexis Jiménez | Editor de la Revista Vida Familiar


Cambiar nuestra visión de la vida y reconocer que, como hijos de Dios y moviéndonos en su voluntad, no hay límites, determina que podamos conquistar nuestras metas, por más grandes y ambiciosas que parezcan.

Cada nuevo año, nuevo mes o quizá semana, representan un desafío. ¿Cómo superar los retos que salen al paso y alcanzar aquello que soñamos? Con fe y caminando de la mano de nuestro Hacedor. El Señor lo ha prometido:

«Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón.» (Salmos 37:4 | RV 60)

Los límites los ponemos nosotros con pensamientos de derrota, escasez y declaraciones de imposibilidad. Alimentamos gigantes por los que nadie más que nosotros respondemos.

EL PODER DETRÁS DE LA FE

Si cambiamos nuestros pensamientos y, de hecho, nuestro lenguaje experimenta modificaciones para comenzar a declarar en fe, todo cambiará. No podemos seguir creyéndole al diablo que es el padre de la destrucción  Juan 10:10.

Abraham creyó y vio materializadas las promesas de Dios para él y para su descendencia. Creyó en el Dios que declara las cosas que no son como si fueran Romanos 4:16, 17. Aquél que crea de la nada. El patriarca no miró las circunstancias adversas, simplemente creyó Romanos 4:18-22. Igual usted y yo. Podemos limitarnos cuando se levantan obstáculos, o declarar con fe aquello que vendrá.

EL PATRIARCA JOSÉ, UN HOMBRE DE FE

El patriarca José fue un hombre de fe. Creyó en la promesa de Dios a Abraham. Estaba muy lejos de la tierra prometida, sin embargo, estaba convencido de que llegarían a morar en ella y pidió que llevaran sus huesos  en el tránsido por el desierto, después de salir de Egipto  Génesis 50:24-26.

Moisés, fiel a la promesa que le habían hecho sus antepasados, cargó con los restos  Éxodo 13:19, y de hecho, fueron sepultados en Siquem  Josué 24:32. Eso es fe.

¿Obraría usted  como el antiguo gobernante egipcio de origen hebreo? Si nos atreviéramos a hacerlo, sin duda alcanzaríamos grandes metas para nosotros y nuestros hijos.

PARA DIOS NO HAY NADA IMPOSIBLE

Los cristianos nos acostumbramos a pensar en pequeño. ¿La razón? Hemos concebido a un Dios pequeño, limitado. Ahí está nuestro error. Olvidamos que para Él no hay nada difícil  Jeremías 32:17.

Jamás pierda de vista el hecho de que usted y yo fuimos concebidos para ser bendecidos  Efesios 2.10. Que no caminemos en ellas no es culpa de Dios sino nuestra, que preferimos creerle a las circunstancias adversas.

CADA QUIEN DECIDE SI QUIERE SER BENDECIDO

Usted y yo escogemos las bendiciones o las maldiciones (Cf. Deuteronomio 10: 12, 13; 11:26; 28:1, 2). Si por el contrario, seguimos caminando en nuestras fuerzas, haciendo lo que queremos y, de paso, pensando con una mentalidad negativa y derrotista, no avanzaremos en lo más mínimo hacia la conquista de nuestras metas.

No lo olvide: la clave es ser fieles a Dios  2 Corintios 9:6. Él nos concederá aquello que anhelamos y que sabe, necesitamos.


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